FAMILIA Y TRADICIÓN

En mi familia me han inculcado desde muy pequeña el sentido de pertenencia hacia mi nación, mi pueblo y mi país. Gracias a ellos aprendí a valorar mis raíces, mis tradiciones y la historia que nos identifica como colombianos. El orgullo de ser colombiana no se puede comparar con cualquier otra cosa: llevo en el alma el calor de mi tierra, la alegría de mi gente y la historia de un país que ha sabido levantarse una y otra vez con valentía y dignidad. Ser parte de esta nación me inspira a trabajar con compromiso y amor, y a representar siempre lo mejor de mi país dondequiera que vaya.



Es por esto que amo la diversidad cultural que existe dentro de mi familia. Por parte de mi familia paterna, llevo en el corazón el amor por Boyacá, una tierra de montañas imponentes, tradiciones profundas y personas trabajadoras que valoran la humildad y el esfuerzo. De ellos he aprendido la importancia de mantener vivas las costumbres y el respeto por nuestras raíces. Por otro lado, mi familia materna me ha transmitido el orgullo por la cultura cafetera del Quindío, una región llena de vida, de paisajes verdes y del inconfundible aroma del café recién hecho. De esa parte de mi familia heredé la alegría, la calidez y el espíritu luchador que caracteriza a los caficultores. Ser descendiente de esta tierra es un honor, porque el Quindío representa trabajo, esperanza y amor por lo que se hace; valores que inspiran mi forma de ver la vida y mi orgullo de ser colombiana.

Gracias a mi mamá he aprendido a respetar y amar profundamente el gremio caballista, un mundo que, aunque a veces es juzgado y malinterpretado, está lleno de pasión, tradición y respeto por los animales. Hoy en día, muchas personas lo pintan con una mala fama, pero quienes realmente hacen parte de él saben que detrás de cada jinete y de cada caballo hay una historia de dedicación, disciplina y cariño. En este gremio no importa de dónde vengas, tus creencias o tu forma de pensar; lo que verdaderamente nos une es el amor y la admiración por los caballos. Ellos representan nobleza, fuerza y libertad, y gracias a mi mamá aprendí que ser parte de este entorno no solo es un honor, sino también una manera de mantener vivas nuestras raíces, nuestras tradiciones y ese lazo especial entre el ser humano y el caballo.


No amo el gremio caballista solo por las cabalgatas, sino también por lo que representan las exposiciones equinas. En ellas se refleja la elegancia, la fuerza y la evolución de nuestros caballos, fruto del trabajo y la dedicación de quienes los crían y cuidan con amor. Cada presentación es una muestra del vínculo entre el ser humano y el animal, un espacio donde se honra la belleza, la historia y el legado de una tradición que merece ser valorada y respetada.





No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Año Escolar 2025 - 2026

Bienvenidas a mi Blog!! Te invito a conocerme un poco más por medio de este Blog, quiero mostrarte quién soy, no solo como estudiante, sino ...