Desde que estoy en 5 grado me he preguntado "¿Qué quiero ser cuando sea grande?", pues se me habían pasado mil opciones por la cabeza, como antropología, veterinaria, modelaje, entrar a la marina, la biología marina y entre muchisimas más opciones, hoy puedo decir con total seguridad lo que quiero estudiar y hacer por el resto de mi vida.
La aviación comercial no siempre ha estado presente en mi familia a comparación de las carreras militares, como mi papá y mi abuelo. Esta carrera llega a mi vida gracias a mi cuñado a quién conozco hace 13 años, y siempre lo he visto en este mundo y se ha convertido en un ejemplo a seguir para mí, pues lo admiro por su valentía y disciplina.
La aviación comercial es algo increíble. Las personas pueden viajar grandes distancias en pocas horas, conocer nuevos lugares y reencontrarse con sus seres queridos. Es asombroso pensar en toda la tecnología y el trabajo que hay detrás de cada vuelo. Cada despegue es una mezcla de ciencia, esfuerzo y sueños humanos.
Y querer ser piloto es tener un sueño muy especial. Ser piloto significa amar el cielo, disfrutar la sensación de volar y tener la responsabilidad de llevar a las personas con seguridad a su destino. Es un trabajo que combina precisión, aventura y mucha pasión.




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